AstraZeneca anunció un plan quinquenal para su Programa de Salud Joven junto a UNICEF y más de 60 organizaciones no gubernamentales. La inversión acumulada de la compañía supera 100 millones de dólares desde la creación del proyecto en 2010. La estrategia atiende la prevención de padecimientos cardiovasculares y metabólicos en comunidades vulnerables
Metas globales y retorno social de la inversión
El plan prevé beneficiar a 10 millones de jóvenes adicionales entre 2026 y 2030. Además, capacitará a 800 mil promotores juveniles e impulsará 17 políticas públicas internacionales. Una investigación de RTI International concluyó que el programa genera un retorno social de 4.30 dólares por cada dólar invertido. En sus primeros 15 años, la iniciativa alcanzó a 23 millones de personas e incidió en 29 reformas legislativas.
Implementación en México y enfoque metabólico
En el contexto local, la farmacéutica colabora directamente con Project HOPE. Las acciones en el país han formado a 2,619 jóvenes promotores, 395 profesionales sanitarios y 2,683 adultos. La intervención se alinea con el marco CaReMe y los Protocolos Nacionales de Atención de la Secretaría de Salud. Este modelo integrado aborda el sobrepeso, la hipertensión, la diabetes tipo 2 y la enfermedad renal crónica mediante la detección temprana.
«La salud debe considerarse una de las inversiones más importantes de la sociedad, no un costo. Esa convicción ha dado forma a nuestro compromiso de 100 millones de dólares con el Programa de Salud Joven. Seguimos invirtiendo en equidad en salud para apoyar a millones de personas en comunidades desatendidas y contribuir a sistemas de salud más resilientes en todo el mundo”, señaló el director ejecutivo global de AstraZeneca Enfermedades Raras, director de Estrategia de AstraZeneca y patrocinador ejecutivo sénior del Programa de Salud Joven, Marc Dunoyer.
Factores de riesgo y determinantes ambientales
Las enfermedades no transmisibles causarán el 86% de muertes anuales para 2050, representando un incremento del 90% frente a 2019. Cerca del 70% de las muertes prematuras en adultos deriva de conductas adquiridas durante la adolescencia. A los factores de riesgo habituales se suman la contaminación del aire y la crisis climática, alterando los sistemas de salud globales.
«La adolescencia es un periodo crítico en el que se definen las trayectorias de salud para toda la vida; sin embargo, la salud de las juventudes depende no solo de sus decisiones individuales, sino también de los entornos, servicios y oportunidades a su alrededor. Si no invertimos durante esta etapa, los riesgos prevenibles para la salud y las desigualdades pueden profundizarse y volverse cada vez más difíciles de atender, con costos humanos, sociales y económicos mucho mayores en la edad adulta y a lo largo de las generaciones”, afirmó la profesora de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins, Kristin Mmari.
*Con información proporcionada en nota de prensa








