Los desastres hidrometeorológicos provocan impactos económicos que van más allá de los daños estructurales visibles. La falta de electricidad, bloqueos logísticos y pérdidas de inventario generan severas interrupciones operativas en los negocios. El problema afecta la resiliencia corporativa y se alinea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible sobre acción por el clima (ODS 13).
Intensificación climática e historial de siniestralidad
El fortalecimiento de El Niño eleva los riesgos para la temporada 2026-2027. El Centro de Predicción Climática de la NOAA prevé una probabilidad mayor al 83% de un fenómeno de alta intensidad. En la última década, las aseguradoras en México pagaron 79,800 millones de pesos por riesgos hidrometeorológicos, correspondiendo el 72.9% a ciclones. El huracán Otis generó siniestros por 39,343 millones de pesos según la AMIS, mostrando la magnitud de la vulnerabilidad climática.
«Las cifras cuentan solamente una parte de la historia. Ante una catástrofe natural, el daño físico es solo una parte de la pérdida. En muchas ocasiones, el impacto consecuencial puede ser mucho mayor: la empresa deja de producir, vender, recibir suministros o atender a sus clientes, pero continúa pagando salarios, rentas y otros gastos fijos”, explica el presidente y director general de Globaim para México y Centroamérica, Ricardo de la Garza.
Brecha de aseguramiento y deficiencias en las coberturas
Datos de Swiss Re Institute y la AMIS indican que en México más del 80% de pérdidas por desastres no cuenta con seguro. Durante el huracán Otis, menos del 15% de daños globales poseía protección financiera. Adicionalmente, existen fallas por bajo reaseguro, límites insuficientes o exclusiones de cobertura de interrupción.
«Uno de los errores más grandes es pensar que tener una póliza significa automáticamente estar bien asegurado. Lo importante es saber qué riesgo tiene la empresa, cuánto vale realmente lo que está protegiendo, qué coberturas contrató y durante cuánto tiempo podría sostener una interrupción de sus operaciones”, señala De la Garza.
Gestión de la continuidad y mitigación del riesgo
Para evitar demoras en la indemnización, las corporaciones deben documentar de inmediato las pérdidas financieras. La falta de respaldos contables o el inicio de reparaciones sin evidencia previa frena los reembolsos. La consultora Globaim inició operaciones en México para apoyar técnicamente la valoración de siniestros complejos. La estrategia fortalece la gestión de riesgos y el cumplimiento de los criterios ESG corporativos.
«Un huracán permite anticiparse algunos días, pero la preparación debe existir desde mucho antes. La empresa necesita respaldos de su información financiera, conocer sus coberturas y tener una ruta de acción para que, si ocurre un siniestro, pueda documentar la pérdida rápidamente, solicitar anticipos y utilizar esos recursos para regresar a operar lo antes posible”, agrega De la Garza.
*Con información proporcionada en nota de prensa









