El acceso al agua potable continúa siendo un desafío global que impacta de manera directa a millones de mujeres. De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas, cerca de 1,800 millones de personas no cuentan con abastecimiento seguro, lo que limita derechos como la educación, el acceso al empleo y la salud.
En América Latina, esta situación se refleja en que las mujeres son responsables de acarrear agua en el 76% de los hogares, una tarea que implica recorrer largas distancias y destinar varias horas al día.
Frente a este contexto, Ayuda en Acción implementa proyectos de gestión social y ambiental del agua en la región. Durante 2025, estas iniciativas permitieron que más de 25,000 personas accedieran por primera vez a agua potable segura, de las cuales la mitad son mujeres.
El acceso al recurso hídrico ha permitido reducir enfermedades asociadas al consumo de agua contaminada, recuperar tiempo destinado a su recolección y fortalecer la autonomía de las mujeres, así como su participación en juntas comunitarias y procesos de toma de decisiones.
Más de 25,000 personas acceden a agua potable gracias a proyectos comunitarios en la región
«Garantizar el acceso al agua no es solo abrir un grifo: es abrir oportunidades para que las mujeres se desarrollen, decidan y lideren»,explicó Andrés Oleas, especialista en gestión social y ambiental del agua de Ayuda en Acción Ecuador.
En países como Ecuador, los proyectos han facilitado el acceso al agua a más de 165,000 personas mediante la construcción, rehabilitación e intervención de más de 400 sistemas de agua, así como la protección de más de 650 hectáreas de páramos, bosques nativos y zonas de recarga hídrica.
Además, a través de la ‘Escuela Nacional del Agua’, las comunidades reciben formación en administración, cuidado del recurso y uso de herramientas digitales para optimizar la gestión hídrica.
En comunidades rurales, las mujeres han asumido roles de liderazgo en la administración de sistemas de agua potable. En Ecuador, casos como el de Carmen, presidenta de la junta administradora del agua en Azuay, reflejan esta participación activa en la planificación y uso sostenible del recurso.
En México, la participación femenina se enfoca en proyectos de captación y almacenamiento de agua de lluvia, mientras que en El Salvador se involucran en iniciativas de restauración de manglares para proteger ecosistemas y garantizar el acceso al agua a largo plazo.
A pesar de los avances, el acceso universal al agua sigue siendo un reto. El Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 (ODS 6) plantea garantizar agua y saneamiento para todos antes de 2030; sin embargo, el ritmo actual no es suficiente para alcanzar esta meta.
En este contexto, factores como el cambio climático, la contaminación y la presión sobre los recursos hídricos refuerzan la necesidad de impulsar modelos que integren la participación de las mujeres en la gobernanza del agua.
«Cada proyecto de agua segura que llega a una comunidad es también un proyecto de empoderamiento de mujeres. Cuando ellas acceden al agua, acceden a tiempo, oportunidades y decisión sobre su propia vida», puntualizó Andrés Oleas.
*Con información proporcionada en nota de prensa









