Cotemar opera en una de las zonas de mayor importancia por su biodiversidad en México. Ciudad del Carmen, Campeche, ubicada sobre la isla del mismo nombre, divide el Golfo de México de la Laguna de Términos, el estuario más grande del país, Área de Protección de Flora y Fauna, y declarada sitio Ramsar (humedal de importancia internacional). Este espacio natural es el hogar de 262 especies de aves, 196 viven de forma permanente y 66 usan la zona en sus migraciones.
En los últimos años, la empresa hace esfuerzos encaminados a generar un impacto positivo en la diversidad biológica que puede estar relacionada en sus operaciones. Para ello, Cotemar sigue un plan que contempla la restauración ecológica de manglares para compensar emisiones de GEI de Alcance I; la integración de criterios de biodiversidad en la gestión operativa y de riesgos; y el fortalecimiento de capacidades internas para mitigar impactos, prevenir degradación y conservar especies protegidas.
El corazón de la acción ecológica de la compañía se encuentra en sus instalaciones, ubicadas en el km 10.5, de la carretera Carmen-Puerto Real, donde tiene su Patio de Construcción, Almacenes y Mantenimiento. Junto a esta área de trabajo que suelen reunir entre 800 y 1,000 colaboradores, Cotemar dedica 1.2 hectáreas como Área Destinada Voluntariamente a la Conservación (ADVC).

“La conciencia ambiental que hemos logrado despertar en todos los niveles de la organización nos lleva a que nuestras operaciones cuiden y respeten el medio ambiente y los espacios destinados a su conservación”, señala Heriberto Franceschy Ponce, Superintendente de Seguridad, Ambiental y Riesgos en Cotemar.
Cotemar tiene identificadas 25 especies de aves que viven junto a sus instalaciones
Las medidas de mitigación del impacto ambiental implementados por Cotemar favorecen el incremento de la biodiversidad en la zona. Un aumento que está siendo medido e inventariado conforme a la NOM-059-SEMARNAT-2010 -que identifica y clasifica las especies de flora y fauna silvestres en riesgo en México-, y para el que destinan recursos tecnológicos como cámaras trampa y otros dispositivos de avistamiento como drones.
Además, añade por su parte Juan Manuel Jerónimo Morales, Coordinador de Protección Ambiental en Cotemar, “se han formalizado brigadas de atención a fauna. Gracias a su formación en Manejo de Fauna Silvestre, estas brigadas saben cómo atender y manejar ejemplares que puedan verse en riesgo trasladándolas al área de conservación donde están más seguras”.
Cotemar impulsa el fortalecimiento de la conciencia ambiental entre sus colaboradores mediante capacitaciones y actividades de sensibilización. Una de esas actividades, tiene el objetivo de que la conciencia traspase las paredes de Cotemar y alcance a las familias de los colaboradores. Con motivo del Día Internacional de las Aves, Cotemar celebra cada mayo desde 2021 una Jornada de Avistamiento de Aves en sus instalaciones a la que están invitados los colaboradores y sus familias.
“A la gente le entusiasma ver y reconocer las especies que todavía podemos encontrar aquí. Sobre todo, porque agradecen la experiencia de convivir con la naturaleza”, apunta Elizabeth Chable Álvarez, Supervisora de Protección Ambiental en Cotemar.
Tras recibir una plática sobre las aves que son vecinas de las instalaciones de Cotemar, pequeños y grandes recorren el cielo con sus binoculares tratando de identificar a las que logran observar. Loros cabeza amarilla, cenzontles tropicales, chipes encapuchados, mosqueros, bienteveos o cigüeñas blancas, son algunas de las más de 25 especies de aves que Cotemar tiene inventariadas.

La jornada se complementa con actividades de sensibilización que ayudan a los participantes a reconocer la importancia de las aves en la naturaleza. “Los colaboradores expresan orgullo de pertenecer a una institución que prioriza el equilibrio con el ambiente y cuida las especies”, apunta Juan Manuel Jerónimo Morales, al hablar de los resultados alcanzados con el Programa de Aves de Cotemar.
“Para mí antes todos eran pájaros”, reconoce Yadira Angélica Reynoso Ornelas, Asistente Administrativo en Cotemar y que forma parte de la coordinación de las actividades de ese día. Participar en el Programa de Protección de Aves “ha abierto un panorama para mí. Ahora ya sé que no son cuervos y que son zanates, o puedo decirles a mis amigos que no son flaminguitos sino que son garzas”, explica orgullosa.
Heriberto Franceschy Ponce concluye que el Programa de Aves de Cotemar “contribuye a convertirnos en una empresa sustentable y global que brinde servicios con los más altos estándares de clase mundial y que sea reconocida por su generación de valor social, dejando huella positiva y recursos a las generaciones futuras”.










