Pronatura México presentó los resultados de su ‘Informe Anual 2025’, en el cual se destacan las acciones implementadas en el territorio nacional bajo sus dos misiones: agua y cambio climático. A través de estos programas, orientados a transitar de intervenciones puntuales hacia modelos escalables y medibles, la organización busca integrar el capital natural en la toma de decisiones económicas y fortalecer la resiliencia de las comunidades frente a los riesgos del entorno.
Dentro del pilar de agua, las métricas acumuladas en el periodo 2024-2025 frente a las metas establecidas en el ‘Plan Estratégico 2022 – 2027’ reflejan un volumen de 14 millones 375 mil 744 metros cúbicos de agua infiltrada o reducida por eficiencia. Esta línea de trabajo generó beneficios directos en 11 acuíferos y permitió la protección de 300 mil 607 habitantes ante inundaciones, sumado al desarrollo de nueve instrumentos de planeación para la gestión integrada y sustentable del recurso.
En la vertiente de cambio climático, la organización reportó la compensación de 984 mil 419 toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO2e), además de registrar a 283 mil 911 personas beneficiadas de forma directa e indirecta mediante proyectos de adaptación. Asimismo, se contabilizaron 34 cadenas de valor con capacidades de adaptación mejoradas, 2 mil 995 personas involucradas en la ejecución de medidas de resiliencia y 22 mil 411 hectáreas integradas a esquemas de manejo, conservación y restauración.
Alianza multisectorial estabiliza microcuencas en la Sierra de Guadalupe mediante infraestructura natural
«Durante décadas, la conservación se entendió como protección. Hoy, eso ya no es suficiente. Necesitamos escalar, medir con precisión y actuar con base en evidencia. En Pronatura estamos transformando la forma de hacer conservación», señala Kathy Gregoire, directora ejecutiva de Pronatura México en su carta incluida en el informe. La directiva complementa que «nuestros proyectos no solo buscan conservar ecosistemas, sino generar valor tangible: reducir riesgos climáticos, fortalecer la resiliencia de las comunidades y contribuir a una economía que integre el capital natural en la toma de decisiones».
Uno de los proyectos consolidados se localiza en la Sierra de Guadalupe, una zona estratégica para la regulación hídrica de la Zona Metropolitana del Valle de México que afronta un déficit hídrico estructural. En este espacio se aplica un modelo de infraestructura basada en la naturaleza en seis de sus nueve microcuencas prioritarias. La planeación técnica contempla la edificación total de 80 presas de gavión con una vida útil estimada de 20 años, habiéndose concluido 18 de ellas en su primera fase para contener sedimentos y disminuir la velocidad del agua.
La ejecución en esta área natural protegida se fundamenta en un esquema de gobernanza tripartita que vincula a las comunidades locales, a las autoridades del Estado de México y del Parque Estatal con empresas del sector privado como P&G, Nestlé y Walmart, corporaciones que aportan fondos para las presas de gavión y las obras complementarias de conservación de suelo y agua. Con este despliegue, que se apoya en dos estaciones meteorológicas para el monitoreo hidrológico, se busca favorecer la recarga escalonada de acuíferos para beneficio potencial de cerca de 40 millones de habitantes de municipios como Tultitlán, Coacalco de Berriozabal, Tlalnepantla de Baz, Ecatepec de Morelos y la Alcaldía Gustavo A. Madero.
Por otra parte, la organización diversificó sus proyectos regionales en los estados de Puebla, mediante obras de infiltración y saneamiento natural; Jalisco, con el acceso al agua domiciliar y la rehabilitación de humedales en San Diego de Alejandría junto a la Junta Intermunicipal Altos Norte (JIAN) y DIAGEO; y en Guanajuato y Coahuila, a través de acciones de restauración ecológica y productiva. A su vez, en la frontera norte, el capítulo Pronatura Noroeste coordinó esfuerzos con Pronatura México, Coca-Cola Foundation, Fundación Coca-Cola y Corporación del Fuerte para intervenir el corredor ripario del Río Tijuana, logrando la reforestación de 1,500 árboles nativos y asegurando un flujo anual de 7.8 millones de metros cúbicos de agua tratada procedentes de la planta La Morita.
Finalmente, ante los impactos del estrés climático y el descontrol de plagas que afectan a los bosques del centro de México, la dirección de Cambio Climático impulsa el programa transnacional ‘Alianzas Climáticas’ en colaboración con la organización Oro Verde. Esta iniciativa opera en las Escuelas de Campo para la agricultura clima-resiliente localizadas en el Área Natural Protegida Ejidos de Xochimilco y San Gregorio Atlapulco en la Ciudad de México, así como en la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca en Michoacán y el Estado de México. El modelo de articulación territorial suma el trabajo coordinado de comunidades forestales con Pronatura, Pronatura Península de Yucatán, Eco2sistema, Forest Rangers Alliance, BBVA, CONANP, CONAFOR, GIZ, el Fondo Mexicano Para la Conservación de la Naturaleza, desarrolladores internacionales como Climate Action Reserve y entidades como Sparkassenstiftung.










