El ecosistema de innovación climática en América Latina registra una fase de aceleración y madurez operativa. La inversión de venture capital destinada al sector pasó de 211 millones de dólares en 2024 a 447 millones de dólares en 2025, al tiempo que el ticket promedio por transacción aumentó de 3 a 6.6 millones de dólares.
Las cifras provienen del ‘Latam Climate Innovation Startup Radar 2026’, estudio elaborado por la firma de capital de riesgo Dalus Capital. El informe identifica a 483 empresas especializadas en la región que desarrollan soluciones en cinco verticales estratégicas: AgTech y FoodTech, Climate Risk Solutions, Descarbonización y Energía, Movilidad, y Economía Limpia y Circular. En el desglose por país, México encabeza el listado con 138 compañías, seguido de Argentina con 86, Brasil con 83 y Chile con 82.
«Las empresas levantan rondas de mayor tamaño y comienzan a avanzar hacia nuevas etapas de desarrollo», señala Laetitia Marcadé, principal en Dalus Capital.
Dentro de los hallazgos del reporte destaca la incorporación por primera vez de la categoría ‘Climate Risk Solutions’ como una vertical independiente. Este ajuste metodológico responde al incremento de eventos metereológicos extremos —como sequías e inundaciones— que han impulsado la demanda de tecnologías de adaptación climática y transferencia de riesgo desarrolladas por firmas como Satellites on Fire, Raincoat y Suyana.
Dalus Capital identifica 483 startups dedicadas al riesgo climático y la biotecnología
«Durante años, el riesgo climático se percibió como un problema del futuro. Ahora afecta la producción y los medios de vida en la región. La creación de una categoría propia muestra que también está creciendo la capacidad para entender ese riesgo y desarrollar mejores respuestas», añade Marcadé.
Adicionalmente, el documento posiciona a la biodiversidad como un activo de ventaja competitiva para la región, sirviendo de insumo para la biotecnología climática. Empresas como Puna Bio y PhageLab utilizan microorganismos y procesos biológicos locales para crear aplicaciones con alcance internacional, consolidando la sostenibilidad empresarial en los mercados globales.
«El capital vuelve y las empresas avanzan hacia etapas de mayor desarrollo. El siguiente paso será convertir ese impulso en compañías latinoamericanas capaces de crecer más allá de sus mercados de origen», concluye Marcadé.
*Con información proporcionada en nota de prensa









