La primera infancia se consolida como una prioridad estratégica para la inversión social corporativa en México. Así lo expresaron Paloma Infestas, gerente de Educación en Fundación Coppel, y Sindy González Tijerina, gerente de Primera Infancia en Fundación FEMSA, al detallar los avances y aprendizajes de la iniciativa ‘En Acción por la Primera Infancia‘, una convocatoria conjunta que reconoce y financia a organizaciones de la sociedad civil (OSC) que trabajan con niñas y niños en sus primeros años de vida.
“El interés por la primera infancia y por el desarrollo óptimo de los niños y niñas de México fue el primer gran punto que nos unió”, señaló Paloma Infestas. Para Fundación Coppel, explicó, la primera infancia es una línea estratégica, y la convocatoria busca “rescatar qué es lo que se está haciendo en campo por parte de las organizaciones de la sociedad civil, que para nosotros son actores en primera línea”.
La iniciativa nació en 2023 como una alianza entre Fundación Coppel y Fundación FEMSA, y posteriormente se sumaron Fundación Compartamos y Promotora Social México, ampliando la bolsa de recursos y el alcance del proyecto.
Infestas subrayó que uno de los objetivos centrales es visibilizar el trabajo territorial: “Para nosotros la convocatoria es mapear qué es lo que se está haciendo y visibilizar a estos actores, a estas organizaciones que están trabajando en beneficio del desarrollo de los niños y niñas y que a veces están completamente invisibilizadas”.
La convocatoria se alinea con el Marco de Cuidado Cariñoso y Sensible, desarrollado por UNICEF y la Organización Mundial de la Salud. Cindy González explicó que este enfoque integra componentes clave como salud, nutrición, atención receptiva, oportunidades de aprendizaje y protección.
“Buscamos organizaciones de la sociedad civil que trabajen en alguno de estos componentes del cuidado cariñoso y sensible. Hay organizaciones que llegan directamente a los niños y niñas con programas de educación socioemocional o en ciencia, pero también sabemos que en primera infancia los niños están con cuidadores o agentes educativos, y hay organizaciones que trabajan a través de ellos”, detalló.
Para participar, las organizaciones deben ser donatarias autorizadas y presentar evidencia clara de resultados, pertinencia de las intervenciones y capacidad de ejecución. Además, deben demostrar que trabajan directamente en proyectos vinculados con la primera infancia.
En la edición 2025, la iniciativa destinó $8,250,000 MXN en apoyos económicos, distribuidos en distintas categorías según el alcance de los proyectos y la evidencia presentada, enfocados en salud, nutrición, protección, atención receptiva y aprendizaje temprano. Las organizaciones reconocidas fueron: Medical Mission Network México, EDUCA, Fundación Cambiando una Vida, Institución para el Bienestar Qué y Cómo, DOMUS, Fundación Juntos por los demás, Casas de Cuidado Diario Infantiles, Ednica, De Cero a Tres, Movimiento Raíz, Nutre a un Niño y Un Kilo de Ayuda.
“No solamente nos quedamos en entregar el donativo, sino que sí nos interesa dar seguimiento a las organizaciones durante por lo menos un año para saber cómo se va desarrollando ese proyecto que fue financiado”, explicó Infestas. Este año, añadió, se incorporó un componente de fortalecimiento institucional, especialmente enfocado en mejorar teoría de cambio, documentación y calidad de las postulaciones.
Uno de los aprendizajes más relevantes ha sido la alta demanda. Según González, cada edición ha superado expectativas en número de postulaciones y cobertura territorial.
“Seguimos obteniendo postulaciones de casi todos los estados, del centro, sur y norte de México. Este año va a haber organizaciones más centradas en nutrición, salud y temas socioemocionales, y la verdad hemos encontrado todavía muchas áreas de oportunidad para seguir apoyando y aportando”, afirmó.
También han identificado retos en el fortalecimiento técnico de las OSC. Muchas organizaciones realizan un trabajo sólido en territorio, pero enfrentan dificultades al sistematizar resultados o presentar evidencias.
Desde la perspectiva de gobernanza de alianzas, Infestas destacó que la incorporación de nuevos aliados representó un aprendizaje clave: “El desafío fue cómo nos ponemos de acuerdo, qué priorizamos, cuáles van a ser los criterios de evaluación… pese a que hemos trabajado muy bien, siempre es un desafío escuchar al otro y priorizar lo más importante: el propósito”.
Más allá de la convocatoria, ambas coincidieron en que México enfrenta brechas importantes en inversión en primera infancia.
“Creo que se necesita seguir impulsando políticas públicas que favorezcan a la primera infancia, que el sector público pueda seguir invirtiendo en el tema. Las organizaciones de la sociedad civil hacen un trabajo maravilloso, pero también las fundaciones corporativas creemos que podemos aportar en inversión, en articular actores, en visibilizar la importancia del tema e incluso en innovar y pilotear ideas”, sostuvo González.
Para Infestas, la colaboración debe ampliarse. “Nunca es suficiente para las infancias”, afirmó, al señalar que México es uno de los países que menos invierte en cuidado y primera infancia. Por ello, hizo un llamado a sumar más aliados y también a llegar a organizaciones que hoy no están en el radar de las grandes fundaciones.
“Nos interesa conocer a esas organizaciones que están muy lejanas, en contextos muy complejos, que a veces no son reconocidas porque están muy metidas haciendo lo suyo en sus territorios, ayudando muchísimo”, concluyó.
Con tres ediciones consecutivas y una demanda sostenida, En Acción por la Primera Infancia se perfila como un ejemplo de inversión social estratégica basada en alianzas, evidencia y fortalecimiento institucional, en un ámbito clave para el desarrollo sostenible del país.
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