La recertificación del sistema de gestión de Responsabilidad Social bajo el estándar IQNet SR10 marca un nuevo hito para Cotemar. Hoy en día, la empresa sostiene que el verdadero valor está en la transformación interna que ha implicado adoptar un modelo de gestión transversal, verificable y alineado con estándares internacionales en materia de sostenibilidad.
Óscar Hans Serrano Malpica, Superintendente de Ambiental, Social y Gobernanza, recuerda que el camino comenzó mucho antes de la certificación. “El primer acercamiento a la responsabilidad social en la empresa se dio hace 14 años, cuando desde la Dirección se formó un comité de RSE para evaluar qué estábamos haciendo”, señala. De ese proceso inicial —que desembocó en hitos como la obtención del Distintivo ESR y la adhesión al Pacto Mundial de la ONU— se evolucionó hacia un sistema formal de gestión que en 2023 obtuvo la certificación y que ahora ha sido recertificado.

Uno de los principales cambios fue pasar de iniciativas voluntarias a un modelo estructurado, auditado por un tercero y basado en mejora continua. “Es muy fácil tener una política bonita colgada en la pared”, afirma Alejandra Alicia Daza Galicia, Coordinadora de Sostenibilidad. “Lo que queríamos era que un tercero viniera y nos dijera que realmente estamos cumpliendo”. En ese sentido, la validación externa bajo un estándar internacional representa, para la empresa, un salto cualitativo frente a esquemas meramente declarativos.
Cotemar es la primera empresa en México y la única del sector Oil & Gas en contar con un Sistema de Gestión de Responsabilidad Social certificado
La norma SR10 de IQNet marca requisitos en materia de gobernanza, derechos humanos, prácticas laborales, medio ambiente, asuntos de consumidores y desarrollo de la comunidad. Su enfoque se integra con otros sistemas de gestión ya implementados en la organización —calidad, medio ambiente, seguridad y salud— lo que permitió, según sus responsables, “conjuntar” procesos que antes operaban de forma más aislada.
Un elemento que destaca como diferencial es el involucramiento de la alta dirección. El sistema de gestión no se limita a un área operativa: existe un Comité ESG que reporta directamente al Consejo de Administración.
“Ese Comité nos permite rendir cuentas, subir y bajar información estratégica y asegurar que los temas ambientales, sociales y de gobernanza estén integrados en la planeación”, explica Daza Galicia. La estructura incluye Comités especializados —Auditoría, Ética, Seguridad Industrial, Continuidad de Negocio y Estrategia— que, como añade Serrano Malpica, fortalecen la robustez del modelo corporativo.
En un sector históricamente bajo continuo escrutinio por riesgos asociados a corrupción, impactos ambientales o condiciones laborales, la empresa reconoce que la gobernanza es un eje crítico. “El sector siempre ha estado muy estigmatizado”, admite Serrano Malpica. “Por eso el liderazgo genuino desde el Consejo para hacer bien las cosas es fundamental”, subraya.
Entre la certificación inicial y la actual recertificación, el sistema de gestión evolucionó. La organización amplió su mapeo de grupos de interés, fortaleció la gestión de riesgos e incorporó un ejercicio de doble materialidad, alineado con tendencias regulatorias internacionales.
“Ya no es solo identificar riesgos, sino establecer controles, verificarlos y actualizarlos”, detalla Serrano Malpica. La intervención en más de una decena de matrices de riesgos —incluyendo variables de responsabilidad social— forma parte de ese proceso de maduración.
La anticipación en políticas, procedimientos y controles ha facilitado auditorías de clientes, procesos de licitación y evaluaciones por parte de entidades financieras
Henri Samuel Díaz Ramos, Auxiliar de Sostenibilidad y Gobernanza, subraya que la clave ha sido permear el concepto de RSE a toda la organización. “Hemos tratado de que el término responsabilidad social empresarial no suene ambiguo para los colaboradores operativos. Desde su trabajo diario, ellos contribuyen al sistema”, expresa. Iniciativas como programas internos de salud y bienestar, o de diversidad, equidad e inclusión, buscan reforzar esa apropiación por parte de cada uno de los que trabajan en Cotemar.

El contexto sectorial es muy importante. La compañía opera en el ámbito de Oil & Gas y trabaja con un cliente paraestatal, lo que implica exigencias adicionales en términos contractuales, normativos y de cumplimiento.
“Hay un rigor alto”, explica Daza Galicia. A ello se suma un entorno financiero desafiante que ha impactado a la industria en los últimos años. Frente a ese escenario, el sistema de gestión ha sido un activo estratégico.
La anticipación en políticas, procedimientos y controles ha facilitado auditorías de clientes, procesos de licitación y evaluaciones por parte de entidades financieras. “Tener un enfoque proactivo y no reactivo nos ha ayudado en procesos complejos”, afirma la Coordinadora de Sostenibilidad.
El estándar internacional también tiene impacto en la dimensión reputacional y de expansión: “Si hablamos de mercados en Europa o Estados Unidos, una norma de alto nivel como la IQNet SR10 tiene una ventaja de gran reconocimiento internacional”, apunta Serrano Malpica.

El valor de la certificación no radica únicamente en ser la primera en México y la única en su sector con esta recertificación, sino en lo que implica sostenerla. El esquema contempla auditorías internas y externas en el camino de mantenerla.
“Esto llegó para quedarse”, asegura Serrano Malpica. “No es algo que se ve bonito y ya. Es un compromiso de todos los niveles de la organización”.
Cotemar cuenta con el sitio sostenibilidad.cotemar.com.mx, en el cual se transparentan y comparten las acciones, así como los resultados que respaldan el compromiso de la compañía con la sustentabilidad y la responsabilidad social empresarial.









