En este episodio de Valor Compartido Podcast, Javier plática con Francis Pérez, consultora en finanzas y sostenibilidad, así como consejera de Movimiento STEM y Fundación por México. A lo largo de la conversación, Francis, con amplia trayectoria en finanzas y creación de valor compartido, analiza la realidad financiera de las micro y pequeñas empresas en México, el verdadero significado de la creación de valor compartido más allá de la filantropía tradicional, los retos de comunicación entre las ONG y el sector privado, y cómo las habilidades STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) son clave para diseñar soluciones eficientes de sostenibilidad ambiental.
Las micro y pequeñas empresas representan el 50% del producto interno bruto y generan más del 90% del empleo en México. Sin embargo, la falta de liquidez y la mala administración financiera provocan que la mayoría quiebre durante su segundo año de vida. Este desafío estructural exige conectar la estrategia de negocio con la sostenibilidad y la preservación ambiental.
El papel crítico de las Mipymes en la economía
Las pequeñas unidades económicas sostienen el empleo en las comunidades vulnerables. «Las micro y pequeñas empresas generan más del 90% de la base de empleo en el país», explicó la consultora en finanzas y sostenibilidad, Francis Pérez. A pesar de su relevancia comunitaria, estas empresas enfrentan barreras para implementar modelos complejos de impacto ambiental.
La generación de empleo digno constituye su principal mecanismo para compartir valor. «El valor compartido es que mientras que una empresa está generando valor para sus accionistas, genere también valor para la sociedad y para el medio ambiente», indicó la consejera de Movimiento STEM.
Articulación entre el sector privado y las ONG
El desarrollo territorial requiere alianzas estratégicas entre las corporaciones y el tercer sector. No obstante, la falta de entendimiento técnico suele frenar la concreción de acuerdos duraderos. «Una ONG es experta en su modelo de intervención en la sociedad», puntualizó la especialista.
Para potenciar el impacto social, las organizaciones sociales necesitan integrarse a las cadenas de suministro. Las empresas tractoras garantizan la compra de insumos producidos bajo criterios sostenibles. «Queda mayor responsabilidad en lograr este vínculo del lado de la ONG, que tiene que comprender, aceptar y respetar por qué están las empresas aquí», agregó.
Pensamiento STEM y eficiencia operativa
La innovación tecnológica impulsa el uso eficiente de los recursos naturales en la industria. Mediante procesos de ingeniería, las plantas operan con sistemas de agua en circuito cerrado o proyectos agrivoltaicos. «Esa mentalidad STEM es la que va a hacer viable la vida en el futuro», destacó.
El fomento del emprendimiento juvenil con base científica fortalece el tejido productivo. La resolución de problemas complejos garantiza la competitividad de costo en los mercados actuales. «Con lo que tenemos podemos hacer más», concluyó la entrevistada.









