Pongamos fin a las desigualdades, el sida y las pandemias

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Día Mundial del sida
Imagen ilustrativa por: Pixabay

El sida se ha convertido en una verdadera pandemia mundial, que ha cobrado la vida de millones de personas, siendo el continente africano el que presenta mayor número de infectados.

El sida es una enfermedad causada por el VIH, un virus que ataca de manera directa el sistema inmunológico, provocando, a la larga, que las personas presenten serios problemas de salud como infecciones, así como enfermedades graves como el cáncer y que puede terminar con la vida de quien lo padece.

De los 37,9 millones de personas infectadas por este virus a finales de 2018, el 79% se sometieron a pruebas, el 62% recibieron tratamiento y el 53% alcanzaron la supresión vírica y evitaron contagiar a otras personas, según la OMS

Día Mundial del sida

Establecido en 1988, el Día Mundial del sida fue el primer día dedicado a la salud en todo el mundo. Desde entonces las agencias de las Naciones Unidas, los Gobiernos y la sociedad civil se reúnen cada año para luchar en determinadas áreas relacionadas con el VIH.

Desde 1988, el virus ha matado a más de 25 millones de personas en todo el mundo, según ONUSIDA, lo que supone una de las epidemias más destructivas de la Historia.

Poner fin a las desigualdades. Poner fin al sida. Poner fin a las pandemias

El objetivo de la campaña conjunta de OPS/OMS y ONUSIDA en 2021, basado en el lema “Poner fin a las desigualdades. Poner fin al sida. Poner fin a las pandemias”, es comunicar sobre el día mundial de la importancia del acceso equitativo a servicios de salud y el fortalecimiento de las acciones en el primer nivel de atención de salud, en especial la prevención combinada del VIH y servicios de tratamiento, así como la promoción del trabajo con las comunidades para alcanzar a las personas más vulnerables al VIH y otras pandemias.

La campaña también hace un llamamiento a tomar medidas urgentes para el mantenimiento de servicios esenciales de prevención y atención al VIH que la pandemia por la COVID-19 y su respuesta haya podido causar en los países. Asimismo, la pandemia ha dejado lecciones aprendidas que se pueden aprovechar; en este sentido tanto la implementación de dispensación de medicamentos para varios meses como la implementación de la auto-prueba para VIH y la utilización de la telemedicina han demostrado ser estrategias efectivas para incorporar de manera rutinaria.


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Las empresas y el sida

Los dirigentes del sector privado admiten cada vez más que el talento, los recursos, la experiencia y el compromiso de las empresas deben desempeñar un papel central en el diseño, implementación y promoción de respuestas efectivas para combatir el sida.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) proporcionan un importantísimo marco compartido dentro del cual las empresas pueden trabajar junto con los proveedores, los clientes, las comunidades y otras partes interesadas para poner fin al sida como amenaza para la salud pública de cara a 2030. 

Las empresas no lograrán el éxito si no se tienen sociedades sanas. Exitosos líderes del sector privado reconocen que el bienestar y la seguridad de las comunidades a las que sirven son esenciales para sus futuros compartidos. Del mismo modo, no podemos poner fin al sida sin la participación activa del sector privado.

La innovación por parte de las empresas en productos y servicios; las relaciones con los empleados, los consumidores y los legisladores; las capacidades más importantes para la logística, el análisis de datos y el marketing, y los recursos financieros pueden ayudar a salvar la brecha en lo referente a las pruebas del VIH y los programas de prevención y tratamiento financiados con dinero público.

¿Acabar con el sida para 2030?

Sin una acción audaz contra las desigualdades, el mundo corre el riesgo de no alcanzar los objetivos de acabar con el sida para el año 2030, así como de sufrir una prolongada pandemia de la COVID-19 y una crisis social y económica cada vez mayores.

Justo cuando han pasado cuatro décadas desde que se dieron a conocer los primeros casos de sida, el VIH sigue amenazando al mundo. El mundo ahora está lejos del camino para llegar a hacer realidad el compromiso compartido de acabar con el sida para el año 2030, pero no debido a una falta de conocimientos, capacidad o medios, sino a las grandes desigualdades estructurales que obstaculizan las soluciones que está demostrado que funcionan en lo relativo a la prevención y el tratamiento del VIH.

Si queremos poner fin al sida para 2030, debemos acabar urgentemente con las desigualdades económicas, sociales, culturales y legales.

Con información de ONUSIDA y la OMS.


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