Aunque una pila ocupa un espacio mínimo, su desecho requiere un manejo especializado una vez que concluye su vida útil. Al mezclarse con la basura doméstica convencional, el tratamiento de las baterías alcalinas, recargables, de botón o de litio se complica, incrementando el riesgo de que sus componentes químicos contaminen el suelo y los mantos acuíferos.
Especialistas en gestión ambiental señalan que el almacenamiento, transporte y disposición final de estos materiales exige procesos específicos. Por ello, la separación desde el origen y su traslado a centros de acopio autorizados constituye la principal medida para mitigar su impacto ambiental.
En este contexto, la iniciativa privada Grupo IMU, mediante su programa IMU Recicla, reportó la recolección de más de 44 toneladas de pilas usadas durante el primer semestre de 2026. Esta cifra representa un incremento del 27% en comparación con las 35.1 toneladas recuperadas en el mismo periodo de 2025, lo que implicó canalizar 9.4 toneladas adicionales a un esquema de tratamiento controlado.
Aumenta 27% la recolección urbana de pilas gracias a la expansión de puntos de acopio
El crecimiento en el volumen recolectado responde a una mayor participación de la población y a la disponibilidad de infraestructura accesible en el entorno urbano. La presencia de contenedores permanentes en la vía pública facilita la adopción de hábitos de reciclaje y fomenta la economía circular en el manejo de residuos urbanos.
El desafío del sector radica en continuar ampliando la cobertura de los puntos de recolección y consolidar una cultura de segregación de residuos peligrosos. Para facilitar la disposición adecuada, la ciudadanía puede ubicar el contenedor de acopio más cercano a través del mapa interactivo disponible en el portal oficial de la organización.
*Con información proporcionada en nota de prensa










