La huella hídrica, clave para preservar un recurso natural vital

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¿Qué es la huella hídrica?

Por: Iberdrola

Los productos que usamos, la ropa que llevamos y la comida con la que nos alimentamos requiere agua para su fabricación o producción. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula, por ejemplo, que en un hábito diario como una ducha de 10 minutos consumimos 200 litros de agua. Como consecuencia de esta y otras actividades, una persona consume de media al año 1,385 metros cúbicos de agua, según los estudios de referencia a nivel mundial elaborados por Arjen Hoekstra y Mesfin Mekonnen.

La pregunta que surge al ver estos números es: ¿puede el ser humano continuar consumiendo tanta agua? Conviene recordar que este recurso, elemento del que dependen todas las formas de vida de la Tierra, es cada vez mas escaso debido al cambio climático, a la contaminación del agua y al aumento de la población, que según estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) rozará los 9,700 millones de personas en 2050.

¿Qué es la huella hídrica? ¿Para qué sirve?

De modo similar a la huella de carbono, la huella hídrica (HH) es un indicador medioambiental que mide el volumen de agua dulce (litros o metros cúbicos) utilizado a lo largo de toda la cadena de producción de un bien de consumo o servicio. Se puede emplear para medir el consumo de agua de casi cualquier cosa, desde la fabricación de unos pantalones hasta el consumo total de un país, pasando por una cosecha o por las actividades anuales de una compañía.

El concepto de “huella hídrica” fue creado en 2002 por Arjen Hoekstra mientras trabajaba en el Instituto UNESCO-IHE para la Educación relativa al Agua. Más tarde, en 2008, debido al creciente interés de la industria en la huella hídrica, fundó la Water Footprint Network junto a figuras destacadas del mundo empresarial, la sociedad civil y el mundo académico. En líneas generales, el objetivo de la huella hídrica es crear conciencia sobre el ingente volumen de agua que requieren nuestros procesos de producción y hábitos de vida para fomentar un uso racional y sostenible.


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Tipos de huella hídrica

De acuerdo a la Water Footprint Network, la huella hídrica se compone de tres elementos en función de la procedencia del agua:

  • Huella hídrica verde: es el agua de precipitaciones (lluvia y nieve) que queda almacenada en la tierra, en la zona de las raíces, y se evapora, transpira o incorpora las plantas. Es particularmente relevante para productos agrícolas, hortícolas y forestales.
  • Huella hídrica azul: es el agua que proviene de recursos hídricos subterráneos o en superficie y que o se evapora durante la producción de un bien, o se incorpora a él o es vertida en el mar. La agricultura de regadío, la industria y el uso doméstico del agua pueden tener huella hídrica azul.
  • Huella hídrica gris: es la cantidad de agua fresca requerida para diluir el agua contaminada en el proceso de producción hasta que esta cumpla con unos estándares de calidad.

¿Cómo se mide la huella hídrica?

La huella hídrica de, por ejemplo, un país viene determinada por cuatro factores que repasamos a continuación:

  • Volumen total del consumo
    Existe, por supuesto, una correlación entre el Producto Interior Bruto (PIB) de un país y su huella hídrica. A mayor PIB, mayor huella hídrica.
  • Patrones de consumo
    Los hábitos de consumo de un país condicionan su huella hídrica, especialmente el consumo de productos que requieren una elevada cantidad de agua para su elaboración.
  • Clima
    En países con una temperatura elevada y, por tanto, mayor demanda evaporativa, los cultivos requieren un mayor volumen de agua.
  • Prácticas agrícolas
    Los países con rendimientos agrícolas bajos por culpa de la ineficiencia (como Tailandia o Mali, por ejemplo) presentan huellas hídricas elevadas.

Tips para reducir la huella hídrica

Algunas de las pequeñas acciones a realizar para rebajar nuestra huella hídrica como consumidores son:

  • Reducir la duración de las duchas, cerrar el agua durante el enjabonado y utilizar cabezales de ducha ecológicos.
  • Apostar por la alimentación sostenible y reducir el consumo de aquellos alimentos que requieren más agua, como la carne.
  • Apoyar la agricultura, la ganadería y la pesca sostenible y local.
  • Optar por un consumo responsable y por la economía circular.

Por otra parte, en lo referente a la actividad empresarial se recomienda:

  • Implantar un sistema de calidad medioambiental.
  • Fomentar el reciclaje, la reutilización y el consumo ecológico en el seno de la empresa.
  • Contratar a proveedores comprometidos con la reducción de la huella hídrica.
  • Digitalizar todo lo posible para ahorrar, por ejemplo, en papel (oficinas sin papeles).

Este artículo fue publicado por Iberdrola, lea el original aquí (ir al artículo).


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