La próxima actualización de la norma internacional de sistemas de gestión de calidad, ISO 9001, cuya publicación está programada para septiembre de 2026 en sustitución de la versión ISO 9001:2015, transformará la evaluación de la conformidad al incorporar criterios sobre cultura de calidad, comportamiento ético, cambio climático y gestión proactiva de oportunidades.
Durante el seminario web ‘ISO/FDIS 9001 – El futuro de la gestión de calidad’, organizado por la firma BSI México, la especialista Chanel Medellín detalló que la revisión no requerirá rehacer las estructuras existentes, sino fortalecer los cimientos operativos actuales, concentrando los ajustes en el liderazgo corporativo, la planificación estratégica y el uso eficiente de la información.
Actualmente, la medición global ISO Survey contabiliza cerca de 1.47 millones de certificaciones en el mundo. En este panorama, México se posiciona como el tercer mercado más relevante de América Latina con 9,090 certificados vigentes.
La actualización de la ISO 9001 incorporará exigencias sobre cambio climático y gestión de crisis
«Esto no representa una demolición de lo que ya tenemos. Vamos a construir de manera más inteligente sobre los buenos cimientos que ya establecimos desde el 2015. Ya no es suficiente con exhibir una política firmada en la pared; los auditores buscarán evidencia viva de cómo los líderes reaccionan ante las fallas y sostienen los valores de la organización. Una cultura de calidad es lo que tus equipos hacen cuando nadie los está observando», explicó Chanel Medellín, especialista en sistemas de gestión para BSI México.
En materia de análisis del entorno, la nueva edición obliga a las organizaciones a evaluar las afectaciones climáticas sobre las cadenas de suministro, rutas logísticas y capacidad operativa. Asimismo, el texto separa conceptualmente los riesgos —orientados a mitigar pérdidas— de las oportunidades de negocio, exigiendo esquemas de inversión y métricas para capturar innovación y nuevos mercados.
En el ámbito de la comunicación con clientes, la norma elimina la tolerancia a la improvisación ante interrupciones en el suministro, requiriendo protocolos de contingencia preestablecidos, vocerías definidas y supervisión estricta sobre proveedores externos o centros de atención que impacten la experiencia del usuario. Por su parte, las auditorías internas deberán abandonar la inercia de calendario para alinearse a objetivos clave del negocio.
*Con información proporcionada en nota de prensa










