La resiliencia ecológica es la capacidad de un ecosistema para mantener sus funciones ante amenazas y presiones. Sin embargo, el desarrollo de la humanidad es una adversidad que ha ocasionado que la capacidad de los ecosistemas se merme hasta el punto de extinguir algunos de estos. Por ello, en la actualidad se buscan alternativas como el uso de energías limpias para salvaguardar los procesos naturales.
El antiguo sistema de los sectores energéticos, genera un gran daño, que va desde la eliminación de la vegetación, el aumento de la erosión del suelo que podría provocar deslizamientos e inundaciones, hasta la perturbación de los suelos que podrían devenir en la aparición de sismos y la fragmentación de los hábitats. Por lo que seguir bajo los mismos métodos, acabaría con los recursos y con la posibilidad de ofrecer servicios a la sociedad.
Hoy existe una mega tendencia, según Carlos Sallé, director de Políticas Energéticas y Cambio Climático de Iberdrola, en una declaración para el periódico “El País”, en la que los mercados financieros y las instituciones dicen que se debe apostar por la economía verde, es decir, armonizar el desarrollo económico y el consumo eficiente de los recursos.
Dado que la energía limpia consiste en sistemas de producción de energía que utilizan recursos naturales capaces de renovarse ilimitadamente, como las mareas, calderas de biomasa vegetal o animal, turbinas eólicas y las células de hidrógeno, excluye cualquier tipo de contaminación al no utilizar combustibles fósiles, y la gestión de sus residuos peligrosos para el planeta la hace de manera óptima, se mejora la capacidad de regeneración, y por ende de resiliencia, de los ecosistemas.
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CREA impulsa energías limpias y renovables
En la actualidad, la Certificación de Responsabilidad para el Equilibrio Ambiental (CREA) galardona los procesos de producción, productos y servicios que alcancen la excelencia en la gestión de estos recursos naturales y mitiguen el impacto ambiental.
Apostar por las infraestructuras para producir energías limpias y renovables, ha logrado producir electricidad de manera amigable al medio ambiente y a un precio bastante rentable, lo que hace que las actividades cotidianas generen un menor impacto en el desgaste de recursos naturales.
Transicionar hacia las fuentes de energía verde, no sólo construye resiliencia en un ecosistema al reducir los riesgos ambientales y la presión sobre los sistemas naturales, sino que también mejora el bienestar humano y económico, ya que se disponen de distintas alternativas para ofrecer los servicios de energía y comunicación a más personas.
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