La seguridad alimentaria y el desarrollo del campo mexicano representan dos de los desafíos más urgentes para la sostenibilidad en el país. En este episodio de Valor Compartido Podcast, conversamos con Leonor Quiroz, directora senior de Comunicación e Impacto Social de PepsiCo México, sobre cómo la empresa articula sus programas de acción social en torno a la seguridad alimentaria y el desarrollo del campo de la mano de Fundación PepsiCo México. Quiroz presenta todos los programas e iniciativas de impacto social en las comunidades donde opera la compañía.
El desafío de la seguridad alimentaria en México
El acceso constante a alimentos nutritivos constituye un pilar esencial para el desarrollo de las comunidades rurales y urbanas del país. A través del programa Hambre Cero, la organización corporativa canaliza recursos e infraestructura logística para mitigar el rezago social. La estrategia no se limita a la entrega de donativos económicos o donaciones en especie y busca incluir en el fortalecimiento institucional de las organizaciones aliadas en el territorio nacional.
«Hambre Cero es un programa que tiene una integralidad de llevar alimento suficiente, alimento saludable a las millones de familias mexicanas que desgraciadamente no tienen cubierta esta necesidad todos los días«, afirmó Leonor Quiroz. La directiva explicó que las acciones buscan consolidar capacidades operativas permanentes en las redes comunitarias.
Infraestructura y alianzas de largo plazo
Para escalar los resultados sociales, la empresa promueve modelos de cocreación con organizaciones no gubernamentales aliadas. Un aspecto clave es la transferencia de bienes de capital e infraestructura logística a entidades como la Red de Bancos de Alimentos. La entrega de unidades frigoríficas y tractocamiones de alta capacidad permite optimizar la recuperación de alimentos en zonas agrícolas estratégicas como el Bajío.
«Nosotros no nada más aportamos recursos o aportamos donativo en especie y nos conformamos con eso, al contrario, sí lo aportamos, es parte de nuestra labor, pero lo más importante es fortalecer a nuestros aliados«, señaló. Este modelo ha permitido atender a más de 2.4 millones de personas mediante alianzas estratégicas consolidadas desde 2021.
Intervención especializada en la desnutrición infantil
La atención a la primera infancia representa otro frente prioritario dentro de los programas de Fundación PepsiCo. Mediante la iniciativa Quaker Crece, la compañía aborda la desnutrición leve y moderada en niños de entre dos y cinco años de edad. El proyecto utiliza un alimento especializado formulado por el área de investigación de la empresa, que combina avena, huevo, leche, cacahuate y 17 micronutrientes esenciales.
«El 90% de estas niñas y niños con un año del tratamiento con este alimento especializado logra salir de esa condición de desnutrición«, aseveró. La intervención médica y el monitoreo antropométrico se realizan en coordinación con Un Kilo de Ayuda. Hasta la fecha, más de 23,000 niños han recibido tratamiento nutricional, extendiendo los beneficios a 92,000 integrantes familiares de forma indirecta.
Desarrollo técnico del campo y pequeños productores
En el ámbito de la producción agrícola, la empresa orienta sus esfuerzos hacia la agricultura regenerativa y la inclusión de pequeños productores. Datos del Censo Agropecuario del Inegi indican que más del 80% de la producción nacional proviene de agricultores con parcelas de cinco hectáreas o menos. El programa Agrovita busca derribar las barreras comerciales que enfrentan estos productores mediante capacitación técnica e infraestructura de riego.
«Llegamos con capacitación, pero también con tecnología y también con infraestructura para que puedan acceder a otros mercados a través de los volúmenes que requieren esos otros mercados y también a través de esa calidad«, sostuvo la directiva. La iniciativa fomenta la rotación de suelos, la eficiencia en el uso del agua y la incorporación de tecnología satelital y drones agrícolas.
Relevo generacional e inclusión en el sector rural
La sostenibilidad agrícola requiere abordar la estructura demográfica del sector primario en México. El 72% de los productores agrícolas supera los 45 años de edad, lo que evidencia la necesidad de un relevo generacional urgente. La estrategia busca integrar a mujeres rurales y jóvenes en las cadenas de valor formales. Esto permite transformar a pequeños agricultores en empresarios agrícolas con capacidad de comercialización directa.
Un caso de formalización productiva se observa en el ejemplo de una cooperativa de plataneros en Tabasco. Tras recibir apoyo técnico, los productores locales incrementaron un 30% la productividad agrícola de sus hectáreas. Además de abastecer a la cadena corporativa, estos agricultores lograron ingresar de forma independiente a cadenas de autoservicio a nivel nacional.
Voluntariado corporativo y cultura organizacional
El compromiso de los colaboradores internos constituye un motor central de las políticas ESG de la firma. Más de 20,000 empleados corporativos han participado en actividades de voluntariado social. Tan solo en el último año se registraron más de 1,400 jornadas comunitarias con la participación activa de 7,000 personas.
«Nuestra gente nos dice, ‘¿Qué más podemos hacer para que crezca un programa?’«, relató. La participación interna incluye tanto aportaciones de tiempo como donativos voluntarios deducidos por nómina. Estas métricas de impacto social son auditadas externamente y publicadas anualmente en su informe anual que puedes conocer en: https://www.pepsico.com.mx/docs/mexicolibraries/foundation/fpm_reporte-impacto-social-2025-1.pdf









