Integrar la sostenibilidad en la estrategia de negocio sigue siendo uno de los principales retos para las empresas en América Latina. Aunque el discurso ESG se ha generalizado, muchas organizaciones continúan tratándolo como un área aislada o como un elemento de comunicación, sin lograr incorporarlo en el núcleo de su operación.
Para Paulina Rodríguez, socia fundadora y Head de ESG, y Nancy Lozano, consultora asociada de Komunika Latam, el momento actual exige un cambio de enfoque: pasar de iniciativas dispersas a una integración estratégica real. A partir de su experiencia acompañando a empresas, ambas especialistas identifican una serie de claves que pueden ayudar a avanzar en este proceso.
Uno de los errores más comunes es plantear la sostenibilidad como una meta estática, cuando en realidad se trata de un proceso dinámico que evoluciona con el contexto. Este enfoque implica integrar la sostenibilidad en la toma de decisiones diaria, en lugar de limitarla a proyectos puntuales o a objetivos de largo plazo desconectados de la operación.
Para las empresas, esto significa comenzar incluso si el modelo no está completamente definido, entendiendo que el aprendizaje forma parte del proceso.
Otro aspecto fundamental es vincular la sostenibilidad con aquello que realmente mueve el negocio. Sin esta conexión, las iniciativas pierden relevancia y se perciben como accesorias. La integración efectiva pasa por identificar dónde puede la empresa generar mayor impacto, tanto desde el punto de vista ambiental como social, y cómo ese impacto se relaciona con sus riesgos y oportunidades.
En un entorno donde la desconfianza ha aumentado, la transparencia se ha convertido en un elemento central de la estrategia ESG. Por otra parte, la comunicación basada en narrativas ya no es suficiente. Los stakeholders exigen evidencia, datos y coherencia. Esto implica fortalecer los sistemas de medición, reporte y trazabilidad, así como evitar prácticas de greenwashing que puedan afectar la reputación corporativa.
El contexto regulatorio está transformando la sostenibilidad de una opción voluntaria a una exigencia cada vez más extendida. Este cambio obliga a las empresas a anticiparse y a incorporar la sostenibilidad en sus sistemas de gobernanza, gestión de riesgos y cumplimiento. Además, precisan que la sostenibilidad se convierte en un factor clave para acceder a mercados, inversión y financiamiento.
Otra de las ideas centrales que plantean las expertas es que la sostenibilidad no puede abordarse de manera aislada. Esto implica establecer alianzas con organizaciones sociales, académicas, gobiernos y otros actores del sector privado para amplificar el impacto.
También supone abrir la conversación a voces externas que validen las acciones de la empresa. Este enfoque no solo fortalece la credibilidad, sino que también permite generar soluciones más integrales y efectivas.
Más allá de procesos y estrategias, la sostenibilidad debe formar parte de la cultura de la empresa. Esto implica involucrar a todas las áreas, desde la alta dirección hasta los equipos operativos, y alinear incentivos, métricas y objetivos.
El principal desafío para las empresas ya no es entender la importancia de la sostenibilidad, sino implementarla de forma efectiva. Las claves que proponen Nancy Lozano y Paulina Rodríguez apuntan hacia una integración profunda, donde la sostenibilidad deje de ser un área aislada y se convierta en un eje transversal del negocio.
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