La consolidación de un modelo robusto de impacto social en las grandes corporaciones globales exige transitar de la mera asignación de recursos económicos hacia el desarrollo de capacidades sistémicas en las comunidades donde operan. En el tejido económico de América Latina, donde las micro, pequeñas y medianas empresas representan el motor fundamental del empleo, el fortalecimiento de este sector se ha convertido en una prioridad indispensable bajo los criterios de sostenibilidad. En una reciente emisión de Valor Compartido Podcast, Carlos Corominas, líder regional de Impacto Social y Sustentabilidad para Visa en América Latina y del Caribe, detalló cómo la multinacional de medios de pago está capitalizando la coyuntura del próximo mundial de fútbol para construir un legado duradero en beneficio de más de 20,000 mipymes mexicanas.
La comprensión profunda de las necesidades de las microempresas resulta vital para diseñar programas sociales eficientes. Con frecuencia, los análisis económicos se centran en las pequeñas y medianas empresas (pymes), obviando que la inmensa mayoría de las unidades económicas de la región pertenecen a la categoría micro. Esta precisión conceptual es el punto de partida sobre el cual la dirección de Impacto Social de Visa estructura sus intervenciones. En una región donde una gran parte de los emprendedores se lanzan al mercado por necesidad o tras perder un empleo, el verdadero reto no estriba exclusivamente en el acceso a soluciones financieras complejas, sino en la edificación de competencias administrativas básicas que prevengan la mortandad prematura de estos negocios.
Corominas comparte, a partir de su experiencia y vivencias personales como emprendedor, una advertencia contundente: «Yo siempre soy muy efusivo y muy de alguna forma transparente en decir que desde mi perspectiva, lo que más requiere un mipyme es educación. La gran mayoría no tiene una formación como tal de emprendimiento y entonces es relativamente hasta peligroso o dañino el pensar, el otorgarles como primera instancia un crédito, un capital, si todavía no saben cómo invertirlo…». Esta noción redefine la inversión social corporativa, supeditando el capital semilla al compromiso educativo previo.
La sostenibilidad corporativa en el marco actual de los factores de Gobernanza exige la edificación de ecosistemas colaborativos donde converjan el sector público, la iniciativa privada y las organizaciones de la sociedad civil (OSC). Al amparo de esta filosofía de corresponsabilidad, Visa ha integrado esfuerzos con organizaciones como ImpactHub a través del programa Ola México, y con agrupaciones dedicadas a la equidad de género como ProMujer, asegurando el desarrollo de capacidades productivas directamente en territorio.
Esta red de colaboración permite que los beneficios no se concentren únicamente en las grandes urbes. El mundial de fútbol se posiciona en esta estrategia como un detonador de oportunidades para los comerciantes situados en las proximidades de los estadios, pero con un diseño pensado a mediano y largo plazo. Corominas describe la forma en que conciben este engranaje de cooperación mutua: «Algo que tenemos muy claro en Visa es que pensamos que no hay una sola organización en el mundo que pueda lograr por sí sola lo que hoy día se requiere en cuanto a temas de apoyo. Hay que estar buscando alianzas, nosotros somos muy ávidos de hacerlo con todos los diferentes sectores, público, privado… En fin, siempre tratamos de no solamente buscar estas alianzas, sino capitalizar en muchas de ellas que hoy día ya tienen programas activos».
El verdadero indicador de éxito de una iniciativa ESG corporativa radica en su permanencia y en la capacidad de generar economías de escala una vez concluidos los grandes eventos mediáticos. Con el propósito de mitigar la alta tasa de mortandad de los negocios durante sus primeros años de vida, los programas impulsados contemplan el otorgamiento guiado de capital semilla. Un ejemplo de esto se refleja en historias como la de los artesanos locales, quienes, tras recibir capacitación, logran invertir estos recursos en maquinaria especializada para optimizar sus tiempos de producción y generar verdaderas eficiencias de costos.
El compromiso con el empoderamiento económico femenino e inclusión de género es otro de los pilares críticos de la estrategia, materializado mediante donaciones y fondos destinados a expandir el alcance de plataformas digitales hacia múltiples mercados. Corominas destaca la urgencia de institucionalizar este impacto para que trascienda la temporalidad de las justas deportivas. «La idea sobre todo es la de dejar un legado, de extender este programa que se arrancó para el mundial pero asegurando que cuando termine el mundial termina igual sino que se siga para mediano o largo plazo para seguir impactando a las mujeres empresarias de México».
Escucha el episodio completo: Valor Compartido está disponible en las principales plataformas mundiales de podcasting: Spotify, Apple Podcast, Podimo, Ivoox, Amazon Music y Spreaker, entre otros.También lo puedes seguir en Youtube en los que están acompañados de subtítulos para personas sordas.









