En la historia empresarial de México, pocas organizaciones pueden presumir de una longevidad que supere el siglo y medio. Grisi Hermanos, una empresa familiar que hoy transita por su quinta generación, es uno de esos ejemplos. Más allá de su recorrido histórico o la relevancia que le dan sus más de 2,000 productos o su presencia internacional, en nuestro más reciente episodio de Valor Compartido Podcast, Constanza Linares, directora de Fundación Grisi, detalló la evolución de su compromiso social y cómo la compañía ha pasado a una estructura de filantropía estratégica que busca, ante todo, que «ayudar sea natural».
Con 170 años de existencia, la firma ha mantenido una cultura de dar, pero fue en 2016 cuando Alejandro Grisi, director general, decidió formalizar este esfuerzo a través de la creación de la Fundación. Linares, quien ha liderado la institución desde su nacimiento, explica que el objetivo era ordenar la ayuda y convertirla en el «brazo social» de la empresa.
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«Estamos convencidos de que ayudar debería de ser natural. Estos valores compartidos que la gente debería de tener de empatía, de socializar, de poder voltear a ver a la gente que está enfrente de ti en sus necesidades», sostiene. Esta filosofía ha permitido que la Fundación deje de ser un donante de segundo piso para implicarse directamente en proyectos 360 grados que vinculan las causas con el ADN de las marcas del grupo.
Uno de los ejes más robustos de la Fundación es el de Salud y Bienestar. En un país donde el acceso a información oportuna puede marcar la diferencia en la atención médica, Grisi ha tomado una bandera poco común: el cáncer de páncreas. «Somos la única fundación en México que atiende cáncer de páncreas, y eso sí lo hacemos con un programa que se llama ‘Va por ti contra el cáncer de páncreas'», afirma Linares. El enfoque no es solo médico, sino de empoderamiento del paciente a través de la información para que puedan ejercer su derecho a una atención digna y oportuna.
Además de esta iniciativa, la Fundación destaca por su apoyo a los supervivientes de cáncer infantil y juvenil mediante el programa EMDE (Es Momento de Emprender). Linares explica que el proyecto nació al detectar que, tras «tocar la campana» de victoria contra el cáncer, muchos jóvenes se encontraban perdidos y sin herramientas para reintegrarse a la vida social y productiva. «El emprendimiento no podía llevarse a cabo si no les dábamos estas herramientas de creer en ellos mismos, de poderse visualizar en una vida nueva, no en la misma vida que llevaban, sino en una vida nueva», señala la directora, subrayando que el programa ya transita por su cuarta edición con alcance nacional.
El segundo eje estratégico de la organización se centra en la inclusión. Fundación Grisi ha mantenido un apoyo constante, por más de 30 años, a institutos para niños ciegos y sordos, pero recientemente ha escalado su impacto hacia la inclusión laboral y la accesibilidad . La directora reconoce los retos que implica para una empresa ser verdaderamente inclusiva, desde los ajustes razonables en instalaciones hasta la capacitación del personal.
La sensibilización es una herramienta clave en este proceso. Linares relata cómo marcas como Perro Consentido se han sumado a la causa apoyando albergues de perros guía, transformando un producto comercial en un vehículo de conciencia social sobre la importancia de los animales de asistencia. «Dentro de Perro Consentido no solo se apoya al albergue, sino además se hacen campañas de concientización de la importancia de lo que es un perro guía y de cómo tratar a un perro de asistencia», asegura.
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El tercer pilar de la Fundación, Participación Social y Sostenibilidad, se basa en la metodología de la organización Somos el Cambio, centrada en cuatro pasos: Siente, Imagina, Haz y Comparte. A través de esta alianza, se han impulsado proyectos comunitarios que van desde huertos verticales hasta la regeneración de cuencas en zonas rurales de Chiapas y Oaxaca.
Para Constanza Linares, la clave de cualquier alianza exitosa es la humildad. Asegura que las organizaciones no deben competir por los fondos, sino verse como complementos. «El proyecto no es de nadie. Es tener humildad y decir qué ponemos cada quien, y que sea de todos», reflexiona sobre su trabajo con otras fundaciones como Estafeta o FUCAM.
La labor de Fundación Grisi muestra que la responsabilidad social no es una carga, sino un componente vital del negocio que genera un «círculo virtuoso«. Al involucrar a los empleados y conectar las ventas de productos (como en el Mes Rosa con FUCAM) con impactos tangibles como la instalación de mastógrafos en zonas remotas, la empresa fortalece su tejido interno y su relación con la comunidad. En última instancia, el mensaje de Linares es claro: el valor compartido se construye cuando cada actor se ocupa de la parte que puede aportar para lograr un mundo más justo y sostenible.
Escucha el episodio completo: Valor Compartido está disponible en las principales plataformas mundiales de podcasting: Spotify, Apple Podcast, Podimo, Ivoox, Amazon Music y Spreaker, entre otros.También lo puedes seguir en Youtube en los que están acompañados de subtítulos para personas sordas.









